A partir de las plagas bíblicas, al menos en la tradición judeo-cristiana, la literatura ha dado cuenta de diversos modos y formas, desde la religión a la filosofía, pasando por todas las expresiones culturales posibles, de las pestes que asolaran a la humanidad. Vertebrar una serie de opiniones en tiempo real de lo que ocurre en este presente, es la idea de este “Diario de la peste” que se articula día a día en voces reconocibles o no tanto, desde el espacio restrictivo de la cuarentena. Abiertas a la especulación, la imaginería, el temor, las palabras cotidianas de la crónica del virus pueden prescindir de la fantasía pos-apocalíptica y la distopía, ante una realidad que pareciera exceder todo límite.